Resurge poco a poco la ciudad azteca que destruyeron los españoles


“Venganza de los mexicas” en el Centro Cultural de España en México

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Resurge poco a poco la ciudad azteca que destruyeron los españoles
Biografías
Febrero 23, 2016 20:49 hrs.
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José Antonio Aspiros Villagómez* › diarioalmomento.com

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* Posible primer hallazgo de restos de tlatoanis en el centro ceremonial

Con un apoyo determinante del entonces presidente José López Portillo, las excavaciones arqueológicas en el Templo Mayor de los aztecas comenzaron en 1978 cuando se descubrió el monolito de Coyolxauhqui, y a 38 años de distancia, aún continúan en parte del centro ceremonial. En la actualidad se trabaja en predios aledaños, donde se han hecho valiosos hallazgos que en su mayoría aún no están abiertos al público.

Sobre ello y los ingeniosos trabajos de rescate con apoyo de nuevas tecnologías, de obras prehispánicas como el Calmecac o escuela para indígenas nobles, el Gran Tzompantli (altar decorado con cráneos) y el juego de pelota, disertó el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma en la segunda charla del ciclo ‘Hernán Cortés y la hispanidad’, que tiene lugar en el Centro de Estudios de Historia de México Carso (CEHM).

Ante un auditorio en su mayoría de la tercera edad, Matos Moctezuma se refirió primero a la decisión de Cortés de establecer la nueva ciudad encima de la de los vencidos, y no en Coyoacán como le aconsejaban, porque en Tenochtitlan “se encontraba el centro del poder”.

En sus relatos sobre la Conquista -recordó Matos-, el franciscano español Motolinía narra cómo los indígenas, obligados a prestar la mano de obra para construir la nueva Ciudad de México, ponían las imágenes católicas junto a las de sus dioses -“que los españoles consideraban obra del demonio”- y las veneraban igual.

Es decir, tuvieron el ingenio necesario para colocar sus deidades entre los muros que levantaban. Por eso, en las bases de sus columnas muchos edificios de ese periodo tienen a Tlaltecuhtli (deidad de la tierra cuya efigie siempre iba colocada boca abajo).

Los naturales se encargaban de seleccionar las piedras para la construcción y elegían las más grandes porque eran más útiles, pero también porque contenían la imagen de Tlaltecuhtli, que de esa manera quedaba protegida y era posible preservar su culto. Un Tlaltecuhtli de cuatro metros de altura, fue encontrado el 2 de octubre de 2006 en la Casa de las Ajaracas -un predio virreinal- y se exhibe en el Museo del Templo Mayor.

Con el tiempo se fue perdiendo la traza original de la ciudad, y a principios del siglo XX aún no se conocía el lugar exacto donde había estado el Templo Mayor. Pero con los hallazgos de 1790 en la actual Plaza de la Constitución, los estudios al respecto de Alfredo Chavero a finales del siglo XIX, los descubrimientos de Manuel Gamio en 1913 y el hallazgo fortuito del monolito Coyolxauhqui el 21 de febrero de 1978, fue posible determinar su emplazamiento y dar inicio al Proyecto Templo Mayor y, desde 1991, al Programa de Arqueología Urbana (PAU).

Con este último y con apoyo en la Historia general de las cosas de Nueva España, de Bernardino de Sahagún, se ha escarbado debajo de los edificios para ubicar el centro ceremonial de los mexicas. Primero trabajaron en el subsuelo de la catedral metropolitana, cuando se hizo su restauración para evitar que se resquebrajara por el hundimiento disparejo del inmueble. Allí fueron encontrados y rescatados numerosos vestigios arqueológicos. Sobre esos trabajos en la catedral, el cardenal Norberto Rivera regaló un libro al papa Francisco en su visita a México.

Después se excavó en otros predios sin afectarlos, aun cuando uno sí será expropiado, al contrario de lo que en 1978 anunció en medio de la alarma de los habitantes y comerciantes del Centro Histórico, la directora de Planeación del Departamento del Distrito Federal, Ángela Alessio Robles, en el sentido de que serían ocupados 40 mil metros cuadrados para ampliar las excavaciones. Por ese tiempo, este reportero cubrió la información sobre las excavaciones del Templo Mayor.

Lo que sí se perdió desde un principio, con mucho pesar para un amplio sector social, fue la Antigua Librería Robredo, establecida 60 años antes en el sitio donde apareció la Coyolxauhqui.

Pero después, de acuerdo con la charla del maestro Matos, se han respetado los inmuebles existentes al grado de que, por ejemplo, donde se ubica el Centro Cultural de España en México -Donceles 97- ahora hay dos subsuelos: el primero con los hallazgos del Calmecac y hasta con un museo de sitio, con los gastos a cargo de los dueños del inmueble, y el segundo con el estacionamiento cuyo proyecto original permitió encontrar restos del colegio azteca y figuras de personajes importantes.

Matos Moctezuma llama “la venganza de los mexicas” al hecho de que fue precisamente en un edificio de la comunidad española donde hubo esos hallazgos, y hasta tuvieron que pagar el rescate arqueológico. Ahora, una gran sala-museo en el sótano del mencionado Centro, se encuentra suspendida sobre el estacionamiento.

Mencionó otros descubrimientos en la zona, como un “árbol sagrado” donde hacían algunas ceremonias los aztecas y que será restaurado; el templo del dios del viento Ehécatl Quetzalcóatl, y lo que podrían ser las cámaras mortuorias donde estarían las cenizas de los tlatoanis Tizoc y Axayácatl. “Sería la primera ocasión en que se encontraran tumbas de gobernantes mexicas”, dijo Matos. Nada mencionó sobre los presuntos restos de Cuauhtémoc -luego dijeron unos expertos que no eran tales- que fueron hallados a finales de los años 40 del siglo XX, aunque no en el centro ceremonial azteca, sino en Ixcateopan, Guerrero.

Un piso con lozas labradas con escudos y serpientes, almenas en forma de caracol de dos metros de altura, ofrendas junto a restos óseos, vértebras cervicales manipuladas para separarlas del cráneo, restos del juego de pelota y varias sorpresas más, han sido localizadas en la zona, donde “no hemos parado de excavar”, para que la gente conozca que debajo de esta ciudad está otra, concluyó Matos Moctezuma, quien es autor de numerosos libros y artículos sobre temas arqueológicos y antropológicos.

(*Con información de Norma Vázquez Alanís, y hemerográfica)




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José Antonio Aspiros Villagómez
Licenciado en Periodismo
Cédula profesional 8116108 SEP
antonio.aspiros@gmail.com

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