Peluquerías en Acapulco, una tradición que permanece viva


Aún se pueden observar establecimientos históricos que vieron nacer a uno de los puertos más emblemáticos del mundo como la "México 70" la "Poppof", "Mi Chiquita", "La Michoacana", "La Mirinda", entre otras

Peluquerías en Acapulco, una tradición que permanece viva
Cultura
Septiembre 21, 2016 10:10 hrs.
Cultura ›
Bernandino Hernández › codice21.com.mx

15,114 vistas

Una tradición milenaria que se mantiene viva a pesar de los años y del incremento de estéticas y salas de belleza en el país, en Acapulco, aún se pueden observar las insignias rojo con azul en forma triangular que nos indican la ubicación de las peluquerías, las cuales vieron nacer en el primer cuadro de la ciudad, a uno de los puertos más emblemáticos de México y del mundo.

En un recorrido por las calles antes empedradas, las cuales ahora las adorna un adoquín rojizo resistente, en el Centro de Acapulco, observamos las peluquerías más significativas del puerto, en las cuales, aún mantienen intactas las sillas movibles en las que lo mismo te cortas el pelo, o te rasuras la barba, en un ambiente familiar que no se ha perdido a través de los años.

En la calle Válázquez de León, en el Centro, donde el sonido de los taxis colectivos de las diversas rutas de Acapulco, resuenan el claxon y rechiflan para advertir a los pasajeros su presencia, se encuentra el dueño de la peluquería "Mi Chiquita", Esteban Liborio Jiménez, quien migró de un pueblo de Ometepec y que relata que su padre lo indujo para decidirse por el oficio de las tijeras.

"Recuerdo muy bien, cuando mi padre me platicó que si quería tener suerte con las mujeres, debería contar con un oficio, porque él lamentaba que una dama, de la que se enamoró profundamente, lo rechazara por ser un simple campesino, por lo que al ver las peluquerías en el puerto, comencé a aprender de los grandes y me inicié en esta bella carrera", dijo Liborio, como lo conocen sus amigo en el lugar.

Liborio Jiménez recuerda que en 1980 llegó a Acapulco, en ese entonces el puerto más reconocido a nivel mundial, donde aprendió a cortar cabello y donde escuchaba las historias más fascinantes de sus colegas, como don Humberto Martínez, dueño de la peluquería Poppof", los cuales lo mismo rasuraban a las estrellas de cine como Germán Valdez "Tin Tan", a luchadores, deportistas como Apolonio Castillo, Clemente Mejía, "Perro Largo", como a los miles de habitantes de una ciudad floreciente como Acapulco.

"Las peluquerías más antiguas que yo recuerdo son "La Michoacana", "La Mirinda", "México 70", "La Poppof", de mi amigo Humberto, entre otras, las cuales aún existen en Acapulco", señaló.

Cuenta Liborio que los peluqueros deben estar preparados para recibir a sus clientes, los cuales son de diversos sectores de la sociedad y que siempre deben estar informados de todos los acontecimientos a nivel local y nacional.

UN DESAMOR LO IMPULSA A SER PROFESIONISTA

Adentrados en la conversación, Liborio, con la voz entrecortada y con el brillo en sus ojos que reflejaban el asomo de una lágrima, por recordar a una de las mujeres que más amó en su vida, relató que pensaba que su destino seria ser peluquero por siempre, pero que una decisión de su novia lo llevó a superarse y a titularse como contador y administrador de empresas, cédula que mostró de entre sus cajas de herramientas que comprueban que es titulado.

"Un día, visité como de costumbre la casa de mi novia. Ella gozaba de buena posición social y yo estaba perdidamente enamorada de ella. Sin embargo, cuando intenté besarla, esquivó mis labios y al cuestionarle lo que le ocurría, contestó que había tomado la decisión de terminar nuestra relación, ya que yo no era suficiente hombre para ella, al grado de comentarme que mi mundo sólo eran las tres sillas de mi peluquería, y que yo jamás podría darle la vida que se merecía, y así culminó todo, como un balde de agua helada que congeló mis instintos y partió mi corazón", lamentó.

Liborio, platica con agrado que lo que pensó era un golpe del que difícilmente se levantaría, lo impulsó a terminar primeramente la Preparatoria, para luego inscribirse en la Unidad de Contaduría y Administración, de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), lo que le permitió intercalar su oficio de peluquero con otras actividades como profesor, funcionario y empresario, "yo jamás me canso de darle gracias a Dios por permitirme lograr mis objetivos, debido al rompimiento de la mujer que pensé, sería mi compañera toda la vida", acotó.

El dueño de "La Chiquita", como bautizara su negocio, exhortó a sus compañeros a prepararse para recibir a los clientes de la mejor manera, donde siempre tengan a la mano la información del día, acompañados de una sonrisa y con la amabilidad de quien hace lo que más ama y le apasiona en la vida, cortar el cabello, finalizó.



Ver nota completa...

Peluquerías en Acapulco, una tradición que permanece viva

Éste sitio web usa cookies con fines publicitarios, si permanece aquí acepta su uso. Puede leer más sobre el uso de cookies en nuestra política de uso de cookies.