Con motivo de los desastrosos resultados electorales que obtuvo en los comicios del 5 de junio, que lo mantiene con un pie afuera de la residencia oficial de ’Los Pinos’, el Partido Revolucionario Institucional entrará a una reestructuración de sus cuadros políticos de dirección en el Comité Ejecutivo Nacional, y forzosamente en varios estados del país para oxigenarse.
También deberá entrar a la renovación de sus cuadros políticos directivos en varios estados del país en donde no hubo elecciones, y en los que despachan como dirigentes actores políticos desconocidos por la base militante y simpatizante, que como en Guerrero han jugado un papel oscuro e irrelevante.
En el caso particular de Guerrero, el Partido Revolucionario Institucional está sin dirigente formal avalado por las bases desde septiembre del año pasado, por la renuncia que presentó al cargo el diputado local Cuauhtémoc Salgado Romero, y en su lugar fue designado José Parcero López, en calidad de delegado del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI.
Con la renuncia de Manlio Fabio Beltrones Rivera, y por ende la salida inminente de Manuel Añorve Baños de los cuadros directivos del tricolor, se facilitará el camino trazado desde hace casi un año para que el ex presidente municipal de Chilpancingo, Mario Moreno Arcos, llegue como presidente del Comité Directivo Estatal del PRI para dirigir los destinos de ese partido en Guerrero.
Mario Moreno goza de reconocimiento y liderazgo no sólo en la capital del estado sino en muchos municipios de Guerrero, por el trabajo que realizó al frente del gobierno municipal de Chilpancingo, en donde se caracterizó por ser un gran gestor de recursos públicos federales y estatales para atender la demanda de obra y necesidades de la población.
Además, en su calidad de coordinador de los presidentes municipales priístas del estado durante su última gestión como presidente municipal, le permitió mantener una relación cordial, de respeto y de trabajo con los principales actores políticos del estado, a quienes incluso ayudó para destrabar problemas financieros cuando dirigieron los destinos de sus municipios.
Pero lo más importante, Mario Moreno mantiene una relación con muchos actores políticos incrustados en el gabinete del presidente Enrique Peña Nieto, lo que sin duda como dirigente estatal del PRI le permitirá contribuir en la solución de problemas a los gobiernos municipales priístas, porque conoce el camino y los recovecos de la gestión de recursos.
Al interior del Comité Directivo Estatal del PRI hay quienes dicen que la salida de José Parcero de la dirigencia estatal está a la vuelta de la esquina, y suena con fuerza la llegada de Mario Moreno Arcos para imponerle nuevos bríos al quehacer político, y preparar el camino para la elección local y federal del 2018 en la que estarán en juego la presidencia de la República, las 81 presidencias municipales, 46 diputaciones locales y 8 diputados federales, todos por Guerrero.