El voyerista


• A propósito de los cien días

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Gobierno
Febrero 05, 2016 09:23 hrs.
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Alfredo Guzmán › codice21.com.mx

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Está claro, que siendo estrictos, cien días han sido insuficientes para alcanzar objetivos más, grandes, pero han permitido empezar a fincar las bases, para un acto, que permita a los guerrerenses, construir entre todos, al menos un ambiente de convivencia social y política civilizada. Algunos lo entienden y lo abonan, otros quieren dinamitarlo, suponiendo que en ambientes de crisis, es posible crecer a costa del otro.

Se puede, pero los logros, pueden ser magros y fugaces, además de pírricos, para el que los fomenta. Ha permeado, hasta ahora, con sus altibajos, la promoción desde el gobierno estatal, un ambiente donde el revanchismo político, ha quedado de lado. Claro, con sus estrictas excepciones. Pues no faltan los negritos, sin ser racista en el arroz.

Hoy, vemos a diferencia del pasado, que los diputados, discuten, dialogan y en ocasiones con cierta dureza, pero la mayoría de sus acuerdos, han sido por unanimidad o amplia mayoría. Eso indica que hay capacidad de avanzar en lo que los une y no en lo que los divide. Los municipios variopintos, dialogan con el poder estatal y avanzan en acuerdos en beneficio de sus ciudadanos.

Nadie, mucho menos yo, supuso fácil, ni factible terminar con la violencia que los grandes y pequeños grupos de la delincuencia organizada y de la otra, esa delincuencia que a río revuelto, surge espontánea y sale a las calles, envalentonada, haciéndose pasar por grupos ligados a mafias bien organizadas y provocan daños irreversibles a las familias, a las personas y a los comercios, que hacen suponer que ya nada tiene remedio.

Del lema de campaña “Orden y paz”, en ese orden, es posible considerar que se ha entrado a una etapa, donde el orden, ya se empieza a sentir. Con sus asegunes.

La paz, es un elemento abstracto, pero puede ser tangible. La paz se construye. Hay un gobierno que opera y que tiene equipo, que quiere entregar resultados, y que quiere hacer las cosas distintas. La paz, será, cuando la gente sienta seguridad en su patrimonio, en sus familias, en sus actividades, pero sobre todo que las instancias de dar seguridad y justicia, apliquen la ley sin distingos.

Los gobiernos municipales, todos, funcionan sin restricciones. Uno, el del Chilpancingo, está formalmente tomado, pero, funciona al 100 por ciento de sus actividades, sin que haya algún elemento para establecer que un plantón abandonado, lo impida.

Las giras, las actividades políticas y en parte las sociales, empiezan a ser parte de la normalidad. Sin hacer alarde, los ciudadanos, pueden acudir a laborar, a comer, a festejar y convivir con sus familias a todos los parques y centros sociales, cuidando no caer en provocaciones.
Claro, hay sus excepciones, como aquellas zonas, donde las bandas se disputan rutas, procesos de traslado, transformación o consumo, como en Coyuca de Catalán, Acapulco, Chilpancingo y Chilapa, de 81 municipios que conforman el estado de Guerrero, donde la violencia, sigue siendo un elemento que asola y afecta la normalidad social de muchos guerrerenses.

Un evento que motivó la movilización de las redes sociales antier en Chilpancingo, y que hizo que cientos de personas compartieran en las redes sociales, sin temor la fotografía de una señora embarazada, que fue secuestrada por un taxista y abandonada con violencia cerca del libramiento a Tixtla, es un evento que desde mi óptica, empieza a promover actitudes solidarias entre los ciudadanos. Fue sin decirlo, un “!Ya basta¡” contra quienes han abusado de la sociedad.

Y para bien de todos, ya está detenido y preso el sujeto, que hizo esa acción, sin nombre.

Eso hace que la gente empiece a pensar que si es posible, hacer cosas en beneficio de la sociedad. ¿Por qué lo hizo? ¿Porqué actuó sin temor? No lo sé, pero fue estimulante, para muchos.

Que eso no cambia nada, cierto, pero empieza a establecer el poder ciudadano. Que el sujeto, ni siquiera se dio cuenta, cierto, pero estoy seguro, que con tanto odio, de haber sido identificado y detenido, estuviera muerto, linchado.

No es un consuelo, pero creo que fue un buen mensaje de la sociedad. ¿A quién? A nadie, así misma.

La sociedad organizada, es importante. Pero también un gobierno con orden, ayuda. Hay quien supone que empieza a ver gobernabilidad. Vamos a esperar.

Ya lo decía Gardel, el poeta. 20 años no es nada. Mucho menos 100 días, pero es el inicio de algo que puede crecer en beneficio de todos. Enhorabuena.

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