La mayoría de los políticos en la actualidad, esos llegan a un puesto de confianza o de elección popular, tienen la mentalidad de saquear el erario, otorgarse bonos o gastos con cargo al Ayuntamiento, y finalmente indemnizarse por tres o dos años por sus servicios que aportaron a la administración pública, como si fueran trabajadores que fueron contratados para la función que desempeñaron como funcionarios públicos.
Los políticos actuales llegan a servirse y no servir a la sociedad, a pesar de que se la llevaron de “muertito” cobrando sueldos de lujo, sin resolver los problemas de la sociedad; disfrutando de todas la prerrogativas que da un gobierno, aunque sepan que la situación económica de la entidad está en quiebra, por endeudamiento de administraciones pasadas, pero sin buscar sanear las finanzas públicas.
Cuando el político anda en campaña promete resolver todos los problemas de la ciudadanía. Aseguran que trabajarán con honestidad y transparencia, incluso, prometen que su sueldo lo van a donar a alguna institución de beneficencia pública, verbo y gracia, Luis Walton Aburto.
Pero apenas asumen los cargos, la ciudadanía obtiene una gran decepción, pues se aprovechan de sus cargos para pedir bonos, aguinaldos, plazas para sus familiares e incondicionales, pero no conforme con ello, se apropian de equipo electrónicos que no solo son de uso personal, sino que van a parar a sus domicilios. ¡Acaso eso no es corrupción! Fallando a quienes votaron por ellos.
Los guerrerenses debemos ser más inteligentes para elegir ciudadanos nuevos, honestos, responsables, que tengan manos limpias e inteligencia para resolver los problemas, no para robar y saquear una institución noble, sino para resolver los problemas de una Institución y de un pueblo hambriento de justicia y que verdaderamente vivamos en orden y en paz.
Sin embargo, no todo es simple. A la ciudadanía no se le haya. Si sale un candidato nuevo, te dicen: Oye, ese candidato nadie lo conoce, mucho menos en su casa, y si sale un “chapulín”, te dicen oye: Ese candidato ya fue Regidor, diputado local, diputado federal, del PRI, del PRD y ahora quiere ser nuevamente diputado local, o te dicen oye, ese candidato ya fue presidente municipal de Acapulco y gobernador de Guerrero.
Ya es necesario que se haya una ley donde se comprometan a cumplir con el cargo encomendado, sin andar de “chapulines”, y se roban el dinero del pueblo, que se les castigue, pero no solo con el descrédito y el señalamiento público –ya mayoría son sinvergüenza-, sino que se les meta a la cárcel. Solo así se acabarán los políticos ratas.