La heroica ciudad de Atlixco, Puebla, es un reliquia histórica y cultural por el gran acervo de tradiciones prehispánicas que datan desde tiempos de los Chichimecas, la última etnia que pobló el valle en 1450, costumbres que en pleno siglo XXI se resisten a morir.
Con un centro histórico colorido y adoquinado, la histórica Atlixcayotl se engalana con frondosos árboles frutales y de tulipanes de la india, jardineras que son cambiantes según la temporada, desde la preciosa flor del pensamiento, flores de muerto, rosas de castilla, entre otras.
Es conocida por su buen clima y la gran actividad florística, comercial y turística que le valieron haber sido llamada Atlixco de las Flores y Granero de la Nueva España, durante la época virreinal.
Atlixco posee una Pinacoteca municipal única, donde se encuentra una colección de arte sacro que plasma la vida de San Juan de Dios Duarte, pintadas por el artista Luis Berruecos, en el siglo XVIII, debido al gran robo del arte sacro. Este tesoro pictórico está resguardado con alarma. Actualmente está cerrada al público por restricciones a causa de los sismos en donde también han restringido las visitas a tres museos más.
También, este pueblo mágico es conocido por el lema ’Atlixco de las flores donde reina la hermosura y la mujer viste sancón, para no levantar basura’, ya que el clima es propicio para cosechar en cualquier época del año, en la que los campos visten paisajes multicolores, donde abunda el cempasúchil, la citronela, sábila, entre otras plantas famosas en México y a nivel mundial.
Hablar de Atlixco es introducirse entre lo cultural y prehispánico, donde la historia viva demuestra la inmensidad de la riqueza cultural, envuelta en expresiones fascinantes de seres humanos que trascendieron en el tiempo y que se quedan para iluminar a las nuevas generaciones.