Una de las delicias que no pueden faltar en la mayoría de los hogares guerrerenses, es un buen plato de frijoles de la olla, acompañado de un queso fresco, una salsa en molcajete y unas tortillas hechas a mano, comida típica de nuestros ancestros que han prevalecido a lo largo de los siglos para llenarnos el paladar de ricas historias y gran placer.
Y es que quién no se ha derretido en el momento en que llega a casa de la abuela, y lo reciben con el suculento olor de frijoles de la olla recién hechos, con el comal de barro decorado con tortillas a mano y una torta de queso exquisita que hace recordar los momentos más placenteros de la vida, comer en familia un delicioso platillo guerrerrense.
También, no puede faltar en la mesa una sensacional salsa de chiles asados, completamente machacados en molcajete de piedra o barro, lo que da a nuestra merienda un sabor y disfrute extraordinario que sólo se puede sentir en la mayoría de los hogares guerrerenses.